Resumen
A menudo sólo recordamos el nombre de Tahití para evocar esa Francia lejana del Pacífico, la de los collares de flores, la de las aguas cristalinas y los acantilados vertiginosos, aquella donde soñamos con escaparnos para disfrutar de sus paisajes paradisíacos y de la cálida acogida de sus habitantes. El
origen griego del nombre de esta magnífica región del mundo significa “muchas islas”, y en realidad son 5 archipiélagos que agrupan cerca de 118 islas los que conforman la paradisíaca Polinesia Francesa. Los nombres de estas islas ya nos hacen soñar: Tahití, Bora-Bora, Tahaa, Maupiti o las Marquesas…
Cada uno de estos cinco archipiélagos tiene su propio universo: sin duda las más visitadas, las Islas de la Sociedad, albergan la famosa Tahití y su capital, Papeete, pero también Bora Bora y su suntuosa laguna, pero también Moorea, Tahaa, la «isla de la vainilla» o Raiatea y sus famosos «marae».
Directamente al este, el archipiélago de Tuamotu ha cambiado sus montañas por arena y coral. Es un paraíso para los buceadores.
Un poco más al sur esta vez, el archipiélago de Gambier, un pequeño trozo de paraíso oculto a la vista, es sin duda el archipiélago menos visitado.
Aún más aislado pero no menos famoso, el archipiélago de las Marquesas se encuentra ya a 1.500 kilómetros de Tahití y es sin duda el primer archipiélago poblado por los polinesios.
Finalmente, en el extremo sur, el archipiélago Austral con su belleza salvaje y auténtica.
Todos ellos tienen en común un estilo de vida apacible y una relación casi fusional con el océano que les rodea.









